Performance

'Metamorfosis' rompe en Sala Russafa el concepto clásico de representación teatral

Estreno absoluto del primer espectáculo del pianista Miquel Ausina, un proyecto multidisciplinar que, junto a la música, aprovecha el poder evocador de las artes plásticas y las ilustraciones animadas

La música, el teatro, la poesía y las artes plásticas se encuentran en Metamorfosis, un proyecto del pianista Miquel Ausina que Sala Russafa estrena esta semana, dentro de su ‘10é Cicle Companyies Valencianes’.

Del jueves 25 al domingo 28 de marzo puede verse en el teatro de Ruzafa este espectáculo que sacude los límites entre las distintas formas de expresión artística para ensamblarlas, armando un discurso sonoro, teatral y visual, que relata una transformación. Es la que sufre su protagonista, un pianista al que el público acompaña en sus últimos días, mientras rememora el descubrimiento alegre de la música, cuando era un niño; la obsesión por perfeccionar su interpretación, conforme avanzaba en sus estudios; o el duro enfrentamiento con la realidad, cuando consigue hacer del piano su medio de vida.

El relato avanza al ritmo de las composiciones que Ausina va tocando en vivo, en una habitación solitaria, acompañado por su piano y una pecera vacía. Son partituras de artistas consagrados, como Raquel García-Tomás, George Crumb, Michael Beil o Thierry de Mey, entre las que destaca una pieza original, creada para el espectáculo por la compositora emergente valenciana Claudia Cañamero.

Al lenguaje atrevido de la música de nueva creación se unen las palabras de Xavo Giménez, quien firma la dirección y  dramaturgia de esta pieza. Ironía y poesía conviven en unos textos que llegan al espectador a través de la voz en off de Jiménez y que se ven reforzados por las ilustraciones animadas de Isabel Ruiz ‘Eixa’, artista alicantina muy vinculada al mundo fanzine y parte del comité organizador del festival de autoedición Tenderete.

A estos talentos se une la escenógrafa Blanca Añón, de destacada trayectoria internacional y fundadora de Colectivo Miss Panamá. También José Martín Márquez, iluminador para piezas de teatro y ópera con más de 25 años de experiencia. Todos ellos conforman un equipo creativo valenciano y de primer orden, para un espectáculo que enlaza con la mentalidad abierta del mundo contemporáneo, en constante transformación, y que rompe los moldes clásicos de la representación escénica.

Un salto de la música a las artes escénicas sin soltar el piano

“Es curiosa la evolución que ha ido experimentando este proyecto, que precisamente habla de los cambios, desde que nació en mi cabeza”, explica Ausina. El joven intérprete y docente valenciano ya había comenzado un camino de difusión de las potencialidades del piano y las músicas de nueva creación con proyectos que iban más allá del concierto, incorporando un componente de performance.

También había colaborado en las piezas Moby Dick: el mal amor, de Arden Producciones y Cía. Danza Toni Aparisi, y Puput, de Fil d’Arena Dansa-Teatre. Pero la última convocatoria de ayudas del IVC le animó a crear un espectáculo propio y solo encontró en la convocatoria para artes escénicas la posibilidad de desarrollarlo, ya que no era posible encajarlo en las bases de las ayudas para la música. “Es una muestra de cómo está el panorama para la música, creo que hace falta crear unos circuitos profesionales más integrados, como ocurre con el teatro”, señala Ausina.

Entrar de lleno en la aventura de poner en pie un montaje escénico le hizo ir reclutando compañeros de viaje que aportaban sus sensibilidades. “He tenido la suerte de crear un verdadero ‘Dream Team’, que ha hecho crecer mucho el germen de este proyecto, pero sin que se pierda nunca el piano y la música como elemento central”, comenta Ausina, quien desea establecer una complicidad con el espectador, mostrándole el potencial de las nuevas maneras de entender la interpretación musical, sorprendiéndole con técnicas de extensión del instrumento que consiguen aprovechar al máximo la sonoridad y expresividad del piano.

El resultado es un espectáculo sensible, en el que el alter ego de Ausina va pasando por una evolución vital “que podría ser la de cualquier persona que tiene un sueño y lucha por él, hasta darse cuenta de que la realidad se mueve en otros parámetros”, apunta el pianista. Referencias literarias y pictóricas, como Kafka, Klee, Goethe o Dalí, se encuentran en un montaje sin precedentes, que supone una auténtica novedad en la cartelera y del que Sala Russafa acoge su estreno absoluto en una muestra de apoyo a los talentos y nuevos caminos de la escena valenciana.

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Foto de TEA3, autor del artículo

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